martes, 6 de octubre de 2009


El haya es árbol de gran porte, de corteza lisa y de color ceniciento, de hojas ovaladas, un poco apuntadas en ambos extremos y con dientes marginales. Florece al comenzar la primavera y fructifica a fines del verano. Se cría, sobre todo, en las cordilleras Pirenaica y Cantábrica. Por lo general se le encuentra entre los 1.000 y 1.700 m., pero en los típicos hayedos del País Vasco desciende casi hasta el nivel del mar. En la corteza del árbol, a la que la imaginación popular atribuye propiedades febrífugas, se encuentran materias tánicas, pectina, fitosterina, etc. El fruto del haya es manjar gratísimo a los tordos, a los ratones, a las ardillas y a los lirones.
El haya tiene una peculiaridad que no podemos olvidar: el sotobosque de plantas que se forma al pie de los hayedos sólo crece y florece en primavera. ¿Por qué? Pues porque el haya es árbol de hoja caduca, la pierde en invierno y sólo mientras está desnudo de hojas los rayos del sol pueden atravesar el hayedo y alimentar con su luz las plantas que crecen a sus pies. De las hayas podemos pues aprender que sólo cuando nos desnudamos de nuestras ambiciones y egoísmos podemos dejar vivir y hacer grata la vida a los demás.
El haya es árbol de gran porte, de corteza lisa y de color ceniciento, de hojas ovaladas, un poco apuntadas en ambos extremos y con dientes marginales. Florece al comenzar la primavera y fructifica a fines del verano. Se cría, sobre todo, en las cordilleras Pirenaica y Cantábrica. Por lo general se le encuentra entre los 1.000 y 1.700 m., pero en los típicos hayedos del País Vasco desciende casi hasta el nivel del mar. En la corteza del árbol, a la que la imaginación popular atribuye propiedades febrífugas, se encuentran materias tánicas, pectina, fitosterina, etc. El fruto del haya es manjar gratísimo a los tordos, a los ratones, a las ardillas y a los lirones.
El haya tiene una peculiaridad que no podemos olvidar: el sotobosque de plantas que se forma al pie de los hayedos sólo crece y florece en primavera. ¿Por qué? Pues porque el haya es árbol de hoja caduca, la pierde en invierno y sólo mientras está desnudo de hojas los rayos del sol pueden atravesar el hayedo y alimentar con su luz las plantas que crecen a sus pies. De las hayas podemos pues aprender que sólo cuando nos desnudamos de nuestras ambiciones y egoísmos podemos dejar vivir y hacer grata la vida a los demás.